Mostrando entradas con la etiqueta rating. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rating. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de febrero de 2013

IMPAGO DE LA DEUDA EXTERNA SE DESCARTA, PERO ¿Y LA DEUDA INTERNA?


Dentro de las prioridades de cualquier gobierno debe estar mantener la solvencia del país. Y en ello juega un papel preponderante el pago de la deuda externa, la disminución del riesgo país y el juego de la reducción del déficit para dar confianza a los inversionistas externos, reduciendo al mismo tiempo los intereses que se deben pagar (menor riesgo, menor interés). Sin embargo nos enfrentamos al siguiente dilema: ¿pagar las deudas a los acreedores extranjeros, pero impagar la deuda interna de las comunidades autónomas con las pymes del país? En este caso nos enfrentamos a un problema mayor y que tiene un efecto de bola de nieve. 

Impagar (o retrasar el pago) las facturas pendientes vuelve vulnerables a las pymes, que a su vez disminuyen su perfil crediticio y reducen su posibilidad de acceder a créditos con entidades bancarias. ¿Sin liquidez qué hay que hacer para sobrevivir? El ejemplo lo ha dado el gobierno: recortar. ¿Y por dónde recorta una pyme? Simplemente recortando empleo, y cuando no se puede recortar más: cerrando.

La solución a problemas complejos, cómo el que enfrenta España en este momento, es muchas veces más fácil de lo que se piensa. Darle liquidez al sistema social, fomentar el empleo y aupar la economía se puede lograr de una forma más rápida de lo que se cree. ¿Cómo? Empezando por pagar rápidamente las facturas pendientes, que acumulan más de 4.500 millones de euros y reduciendo cada vez más los tiempos promedios de pago hasta llevarlos a un tiempo razonable, por ejemplo un mes. 

Vuelvo y repito: cuando un problema es complejo, la solución es más sencilla de los que nos imaginamos. Para la muestra los invito a que lean el siguiente artículo: A veces solución es mas simple lo nos imaginamos.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

¿PUEDE UNA AGENCIA DE CALIFICACIÓN DE RIESGO SER INDEPENDIENTE?

Después de la rebaja de la calificación sufrida por Francia, y de los diferentes problemas legales que están enfrentando las agencias de calificación de riesgo (S&P multada en Australia), vale la pena preguntarse: ¿Cómo cambiaría el riesgo de crédito de empresas y países si una agencia fuese verdaderamente independiente? Ya sabemos que las agencias de calificación entregan mejores notas a sus clientes asiduos. Por lo tanto su imparcialidad no está demostrada y queda en tela de juicio la ética y la moral de sus decisiones.

Y la persona que considere que este asunto no le toca, se equivoca: La prima de riesgo de su país está altamente influenciada por la calificación de los bonos que emite. Por lo tanto notas bajas implican mayores intereses demandados sobre la deuda, pues a mayor riesgo mayor cobertura. Y recordemos que los intereses y la deuda se pagan con los impuestos del pueblo. Por lo tanto se comienzan a escuchar voces internacionales que claman por agencias de calificación imparciales, o por lo menos con regulación internacional. Me inclino más por esta última opción porque también sabemos todos que nadie puede ser 100% imparcial, máxime cuando la calificación de países y productos financieros es un negocio que se cobra muy caro y que ofrece altas rentabilidades.

Alternativas futuras: eliminar el ánimo de lucro y dar credibilidad a las nuevas agencias

El mayor problema al que nos enfrentamos ahora es a dar credibilidad a nuevas agencias de evaluación del riesgo. La creación, regulación, puesta en marcha y mantenimiento de las mismas no supone un problema, pues las tecnologías y el know how para realizar las evaluaciones son de conocimiento general. Reafirmando esta idea es importante puntualizar que ya existen muchas agencias de calificación de riesgo en otros países (fuera de las tres grandes: Moody’s, Fitch y S&P), así como iniciativas lideradas por ONG’s y redes de colaboración en Internet. Se destacan dentro de éstas Wikirating y la iniciativa INCRA, "International Non-Profit Credit Rating Agency" de la Fundación Bertelsmann.

¿Se imaginan a un gran banco o fondo financiero confiando en las calificaciones de alguna de estas nuevas agencias? El comportamiento de oligopolio que existe en el mercado de calificaciones da evidencias de grandes barreras para la entrada. Los mercados financieros son de emisión y compra: la empresa que está emitiendo hoy puede estar comprando al mismo tiempo bonos y viceversa. ¿Y quién califica los bonos que está emitiendo? Ya lo sabemos, las mismas empresas de siempre. Por lo tanto el círculo vicioso de buenas calificaciones a las empresas que más les contraten favorece a las empresas y a las firmas solo se podrá romper cuando muchos países se pongan de acuerdo en temas regulatorios para estas trasnacionales.

El problema ahora es encontrar quién lleve el mensaje a la ONU o G20 sin temer a represarías de calificación contra su país en caso de que fracase la iniciativa.